Bueno, al fin llegamos al fin del cuatrimestre. Lenguaje que utilizamos aquellos que nos movemos en los ámbitos de la educación. Para aquellos que no estudian en este momento sólo estamos en la mitad del año. Siempre es en este tipo de fechas, la mitad o el fin de año. Uno empieza a plantearse si sigue estudiando ó si empieza en Agosto. En fin, el tema es: qué hacemos. Si estudiamos una carrera, un curso o sólo hacemos algún que otro seminario que nos introduzca en el tema aquel que nos revolotea en la cabeza. Por mi parte quiero dejarles una reflexión, hagan lo que hagan, tengan en cuenta que el saber que adquieran va a ser una herramienta más para que puedan aplicarla a la hora que surja una oportunidad. El estudiar los va a llevar a nuevos sitios, no sólo van a ver las cosas desde otro ángulo sino que van a conocer a otras personas, lugares, etc. Nuevas puestas se van a abrir. La vida se pasa igual, estudien o no. Así que pónganse en acción. Más allá de la edad que tengan, nunca jamás es tarde. Sólo es el tiempo en el que debía pasar o empezar a gestarse.
Con estas clases pretendo que, no huyan de la moldería más bien, traten de comprenderla, sin escaparse de ella. Para aquel que se desempleña como diseñador de indumentaria es indispensable el conocimiento de la moldería ya sea para la generación de sus moldes como para saber demandarlos en caso de ser necesario.
Lo primero que hay que tener en cuenta, en mi humilde opinión, es tener claro nuestro "objeto de estuio", a saber: EL cuerpo. Ya sea de mujer, de hombre o de niño. ¿Por qué? Porque es sobre esas medidas y formas que vamos a tener que delimitar a nuestros moldes. No sólo vamos a tener que tener en cuenta a nuestro objeto de estudio sino también al tejido con el que vamos a confeccionar nuestra prenda. Las máquinas con las que se va a coser y demás materiales necesarios para su confección.
Me acuerdo, aún hoy el primer día que ví por primera vez a mi profesora de moldería. Ella con toda su elegencia se dririgió hacia al escritorio, situado alfrente del aula. Al acomodarse en la silla apoyó su maletín en el suelo nos miró fijo y nos dijo: - "Esto es moldería". Pero no sonó normal, más bien, parecía que era algo que no nos iba a gustar o que no nos iba a resultar plecentero. Y tenía razón, no fue nada placentero. Pero hoy cuando tengo que desentrañar algún diseño, me acuerdo de ella y pienso: "y, sí esto es moldería".